Mejor placer habrá pero ahora mismo el mío es este:
Levantarse de una siesta de improvisto, decir... ¡No! como quien quiere un ratito más.
Una pasada.
Te echas un ratito más, pero es imposible concebir el sueño ese que llega sin avisar.
Luego coges y te vas al espejo; -Hola espejo. -Hola -dijo él- Te ves recien levantada y preciosa. Parece que hoy será una buena tarde.
El espejo dice cosas muy raras - piensas-. Pero cuando ya has dejado de darte cuenta, estas bastante contenta, no por lo del espejo, pero por algo en especial, y nada en particular, quizá por despertar de la siesta, hacer un momento piti, y ver la vitalidad esa que a saber de donde acaba de salir.
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