Mejor placer habrá pero ahora mismo el mío es este:
Levantarse de una siesta de improvisto, decir... ¡No! como quien quiere un ratito más.
Una pasada.
Te echas un ratito más, pero es imposible concebir el sueño ese que llega sin avisar.
Luego coges y te vas al espejo; -Hola espejo. -Hola -dijo él- Te ves recien levantada y preciosa. Parece que hoy será una buena tarde.
El espejo dice cosas muy raras - piensas-. Pero cuando ya has dejado de darte cuenta, estas bastante contenta, no por lo del espejo, pero por algo en especial, y nada en particular, quizá por despertar de la siesta, hacer un momento piti, y ver la vitalidad esa que a saber de donde acaba de salir.
martes, 23 de marzo de 2010
martes, 16 de marzo de 2010
Julián Carax
Es uno de esos nombres que jamás olvidarás. Como Macondo, o Sancho, Andrés Hurtado, al menos para mi.
Me hablas de él, y me encantaría descubrirlo. Hace mucho tiempo que no lo veo.
Me enamoré de él en verano, en mi terraza, solo estabamos él y yo. Bueno, dejadme aclarar mi locura de enamorarme, él no existe, por eso me enamoré, sino no lo hubiera hecho, seguro.
Hace ya algunos años que esta locura pervive en mi cabeza, pero no suelo recordarlo, solo cuando hablamos de libros.
Me enamoré. Como loca, deseaba conocerle, deseaba leer más, y más. Nunca quise que acabara ese libro, el desaparecería.
Hoy, me acordé despues de mucho tiempo, de ese nombre tan enigmático, Julián Carax, tiene carisma, enfásis, es especial. Me di cuenta entonces, que es más fácil enamorarse de un personaje literal, que de uno de una película, o de uno real. Al literal le pones tu la cara, él la persona, la cara poco importa, pero te imaginas sus movimientos... su vida fuera de esa cárcel que es el libro, preciosa cárcel, quien fuera...
"Hay peores cárceles que las palabras", decía Carax.
Me hablas de él, y me encantaría descubrirlo. Hace mucho tiempo que no lo veo.
Me enamoré de él en verano, en mi terraza, solo estabamos él y yo. Bueno, dejadme aclarar mi locura de enamorarme, él no existe, por eso me enamoré, sino no lo hubiera hecho, seguro.
Hace ya algunos años que esta locura pervive en mi cabeza, pero no suelo recordarlo, solo cuando hablamos de libros.
Me enamoré. Como loca, deseaba conocerle, deseaba leer más, y más. Nunca quise que acabara ese libro, el desaparecería.
Hoy, me acordé despues de mucho tiempo, de ese nombre tan enigmático, Julián Carax, tiene carisma, enfásis, es especial. Me di cuenta entonces, que es más fácil enamorarse de un personaje literal, que de uno de una película, o de uno real. Al literal le pones tu la cara, él la persona, la cara poco importa, pero te imaginas sus movimientos... su vida fuera de esa cárcel que es el libro, preciosa cárcel, quien fuera...
"Hay peores cárceles que las palabras", decía Carax.
lunes, 15 de marzo de 2010
Dos párrafos
De repente, me cruzo subitamente con un aire de lo que fue aquella vida que llevaba, y me entró un extraño dolor, en el pecho, en el estómago, un dolor antes no conocido, es diferente, es como... no sé, simplemente diferente. Por lo tanto dale a la "x" de cerrar; cierra, y no lo vuelvas a abrir. Será lo mejor.
Era raro lo del POP, ahora que empiezo a asumir que escucho música pop, creo que tengo los pies mas en el suelo, lo independiente, lo indie, alternativo, es POP. He de asumirlo ya. No es el canto del loco, no es Conchita, ni Pignoise (XD), pero es pop, otro tipo de pop, otro pop, popscene, tampoco es Rock, pero para eso hay otros momentos. No soy una popera, pero está es la realidad y asi es como ha de sonar. Con música.
Era raro lo del POP, ahora que empiezo a asumir que escucho música pop, creo que tengo los pies mas en el suelo, lo independiente, lo indie, alternativo, es POP. He de asumirlo ya. No es el canto del loco, no es Conchita, ni Pignoise (XD), pero es pop, otro tipo de pop, otro pop, popscene, tampoco es Rock, pero para eso hay otros momentos. No soy una popera, pero está es la realidad y asi es como ha de sonar. Con música.
miércoles, 10 de marzo de 2010
Cesare Pavese
La poesía comienza cuando un necio dice del mar: "Parece aceite". No se trata, en absoluto, de una más exacta descripción de la bonanza, sino del placer de haber descubierto la semejanza, del cosquilleo de una misteriosa relación, de la necesidad de gritar a los cuatro vientos que se ha notado.
A las pruebas. Ahora que he alcanzado la plena abyección moral, ¿en qué pienso? Pienso en lo hermoso que sería si esa abyección fuese también material, si tuviera por ejemplo los zapatos rotos.
Y la buscada...
En el fondo, el placer de follar no supera el de comer. Si estuviera prohibido como está lo otro, habría nacido toda una ideología, una pasión del comer, con normas caballerescas. Ese éxtasis del que hablan ―el ver, el soñar cuando follas― no es sino el placer de morder un níspero o un racimo de uvas.
A las pruebas. Ahora que he alcanzado la plena abyección moral, ¿en qué pienso? Pienso en lo hermoso que sería si esa abyección fuese también material, si tuviera por ejemplo los zapatos rotos.
Y la buscada...
En el fondo, el placer de follar no supera el de comer. Si estuviera prohibido como está lo otro, habría nacido toda una ideología, una pasión del comer, con normas caballerescas. Ese éxtasis del que hablan ―el ver, el soñar cuando follas― no es sino el placer de morder un níspero o un racimo de uvas.
martes, 9 de marzo de 2010
Espejito espejito, soy tan chula que no te necesito.
Desde entonces empecé a salir, salir Lunes, Martes, Miércoles, Jueves, y los findes hacia otras cosas... salía tambien, pero no con tanta paz. Empece a gastar en tabaco, empecé a escribir a estas horas, en las cuales hace tiempo hubiera estado durmiendo, ahora parece que tengo pegada la cabeza a las manos... no sé si se me entenderá.
Empecé a despreciar a todo lo que no me hacia feliz, y la felicidad es abstractisima, empecé por lo tanto a odiar a todo aquello a lo que no amaba, y reciprocamente a amar a todo lo que odiaba. Era un sentimiento bastante fuerte, porque no puedo odiar algo que no amo ni amar algo que no odio, pero así me lo apliqué, y la desilusión fue continúa, uno tras otro llegaron los porrazos, y del mismo modo entre tantos habia siempre un poquito de libertad, llamemoslo así por ejemplo.
Es una de las frases más bonitas que me han escrito en un Pos-It.
Empecé a despreciar a todo lo que no me hacia feliz, y la felicidad es abstractisima, empecé por lo tanto a odiar a todo aquello a lo que no amaba, y reciprocamente a amar a todo lo que odiaba. Era un sentimiento bastante fuerte, porque no puedo odiar algo que no amo ni amar algo que no odio, pero así me lo apliqué, y la desilusión fue continúa, uno tras otro llegaron los porrazos, y del mismo modo entre tantos habia siempre un poquito de libertad, llamemoslo así por ejemplo.
Es una de las frases más bonitas que me han escrito en un Pos-It.
lunes, 8 de marzo de 2010
Elegí pena u olvido por sudor compartido.
¿Porque hay un dia de la mujer y no un dia del hombre?
Y si lo hay,¿porque no lo conozco? y si no lo conozco, es que es menos "famoso" que el de la mujer, y si es menos famoso, es que no es tan "importante"...
Quien tiene el blanco del camino en el ojo marcado... para llegar a la igualdad hay que partir de ella. Feliz día, para mi, pues.
Y si lo hay,¿porque no lo conozco? y si no lo conozco, es que es menos "famoso" que el de la mujer, y si es menos famoso, es que no es tan "importante"...
Quien tiene el blanco del camino en el ojo marcado... para llegar a la igualdad hay que partir de ella. Feliz día, para mi, pues.
domingo, 7 de marzo de 2010
habemus albergus
Ayer, por ejemplo, se me ocurrieron alrededor de quince cosicas mientras me dormía en la jodida calle, como las bolsas de basura esperando al camión a las 2 de la madrugada, de un sábado maléfico. Pues eso, me acordé de millones de cosas, que deberia haberlas escrito aunque sea en los borradores del móvil, pero no tenía fuerza ni para eso, sobadisima, alcoholizada.
Si ahora mismo recordase al menos la mitad de las cosas que pensé anoche, podría hacer algo muy grande... pero sera cuestión del destino, de que no será hoy el dia en el que haga algo molón, algo que marque de verdad.
Conclusión: De ahora en mas llevaré una libretita y si no tengo lapicero, escribiré como he hecho tantas veces con el lápiz de los ojos, y claro moderar lo que se ingiere, siempre.
Si ahora mismo recordase al menos la mitad de las cosas que pensé anoche, podría hacer algo muy grande... pero sera cuestión del destino, de que no será hoy el dia en el que haga algo molón, algo que marque de verdad.
Conclusión: De ahora en mas llevaré una libretita y si no tengo lapicero, escribiré como he hecho tantas veces con el lápiz de los ojos, y claro moderar lo que se ingiere, siempre.
viernes, 5 de marzo de 2010
Lluvia
De repente ella tenia el mundo en sus manos, tenía sus manos quemadas, las tenia vendadas... las tenia sin fuerzas. Recitaba poemas, preciosos, en calles con lluvias torrenciales. Vestía de gris, de verde, de marrón, a veces se le colaba el rojo y jamás utilizó un rosa. Tenia los ojos grandes, grandes y preciosos, tapados con unas modernas gafas de sol, bajo la lluvia.
No llevaba paraguas, ya que las gotas cayendo por su cara, por su dulce y colorada mejilla, columpiandose por el filo de su nariz, mojando labios, vaqueros y zapatos chapoteando en la calle, era el sonido perfecto, precioso.
Lo extrañaba demasiado, no le quedaban uñas que comerse, paseaba por la lluvia sin interés, sin frío, con frialdad. Hacia semanas enteras que tenia la música descuidada, los dedos cada dia crujían menos, y le dolía más el cuello, los párpados pegados, buscando escapismos a velocidades inimaginables... buscando magia donde no la habia, tirando horas, donde antes faltaban ahora sobraban...
El cine le daba la vida. El cine, ese a quien tenía por un extraño desde hace años ya... su pelo, loco, rizado, despeinado, recien vuelto de trasnochar noche tras noche, recien salido de una ducha rejuvenecedora, recién levantado, era maleable, pero la sacaba de quicio.
Vacío. El vacio interior, no habia comida, sólo el alcohol tenía cabida, abundantes cigarros rubios, manifestando su deseo de ser pisoteados, de ser consumidos y saboreados, asqueroso sabor de boca. Tenía poco tema de conversación, pocas imágenes, pobres y pocas palabras, demasiado sentimiento de algo pero no saber de qué exactamente, indiferencia ante aspectos bastante importantes, y diferencia en poquisimas cosas sin importancia alguna.
Cuando bebía agua fría del grifo, a las cinco de la mañana, sin haber dormido ni una hora digna de sueño, notaba como recorria el agua su cuerpo, a lo largo de órganos inecesarios, de un tremendo vacío, cada uno de ellos se enfriaba, se mojaban, cae. Cae el agua como si de una moneda se tratase en el fondo de un pozo vacío, y se tambaleaba en su estómago, y giraba, y se fue
No llevaba paraguas, ya que las gotas cayendo por su cara, por su dulce y colorada mejilla, columpiandose por el filo de su nariz, mojando labios, vaqueros y zapatos chapoteando en la calle, era el sonido perfecto, precioso.
Lo extrañaba demasiado, no le quedaban uñas que comerse, paseaba por la lluvia sin interés, sin frío, con frialdad. Hacia semanas enteras que tenia la música descuidada, los dedos cada dia crujían menos, y le dolía más el cuello, los párpados pegados, buscando escapismos a velocidades inimaginables... buscando magia donde no la habia, tirando horas, donde antes faltaban ahora sobraban...
El cine le daba la vida. El cine, ese a quien tenía por un extraño desde hace años ya... su pelo, loco, rizado, despeinado, recien vuelto de trasnochar noche tras noche, recien salido de una ducha rejuvenecedora, recién levantado, era maleable, pero la sacaba de quicio.
Vacío. El vacio interior, no habia comida, sólo el alcohol tenía cabida, abundantes cigarros rubios, manifestando su deseo de ser pisoteados, de ser consumidos y saboreados, asqueroso sabor de boca. Tenía poco tema de conversación, pocas imágenes, pobres y pocas palabras, demasiado sentimiento de algo pero no saber de qué exactamente, indiferencia ante aspectos bastante importantes, y diferencia en poquisimas cosas sin importancia alguna.
Cuando bebía agua fría del grifo, a las cinco de la mañana, sin haber dormido ni una hora digna de sueño, notaba como recorria el agua su cuerpo, a lo largo de órganos inecesarios, de un tremendo vacío, cada uno de ellos se enfriaba, se mojaban, cae. Cae el agua como si de una moneda se tratase en el fondo de un pozo vacío, y se tambaleaba en su estómago, y giraba, y se fue
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